Proposito

Destino este blog a abordar temas de inteligencia emocional como lo pueden ser la ira, el rencor, la preocupación, el miedo, la ansiedad, la depresión, la soberbia, etc. Yo fui estudiante de varias escuelas de conocimiento espiritual, pero a pesar de que aprendí valiosas lecciones me di cuenta que no son tan necesarias. Ahora me dedico exclusivamente a la inteligencia emocional porque me percate que gestionando bien las emociones podemos lograr más altos niveles de felicidad tanto material como espiritual. Espero que encuentren este blog algo de ayuda que puedan necesitar en sus vidas. Desliza hacia abajo al final de la barra derecha para encontrar el enlace a mi libro. Gracias por leer. Mi correo electrónico es: latidoprofundo.ven@gmail.com

Discusión


Muchas veces se suceden discusiones en las cuales ambas partes no logran llegar a un acuerdo y entender las ideas del otro. Esto es muy notorio en discusiones o debates en asambleas, congresos, etc. Es como si cada parte quisiera imponer su concepción de la realidad sobre el otro pero creo que lo que existe realmente es un deseo inconsciente de dominación o humillación intelectual que ninguno de las partes está dispuesta a someterse o como si uno quisiera validar que el criterio de uno es correcto a través de la aceptación de este por parte de los demás.

No entiendo para qué vale la pena discutir e intentar demostrar a alguien que tu forma de pensar es correcta, si uno piensa que lo es con eso debería ser suficiente para uno. Sin embargo hay personas que necesitan imponerse sobre los demás. Supongo que este tipo de gente fue tal vez ignorada o despreciada su opinión y forma de pensar en el pasado y necesitan fervientemente tener la razón aunque ellos sepan que están no están en lo correcto para poder sentirse que son tomados en cuenta.

Tratar de debatir o razonar con personas como esas es una pérdida de tiempo puesto que ellos duramente aceptaran humildemente que su opinión no está del todo correcta. Si uno sabe que tiene la razón de nada vale discutir con una persona que no quiere razonar puesto que esto puede conllevar a discusiones, peleas y rencillas. Si uno percibe que la opinión expuesta es incorrecta uno debería aceptarla así ante los demás puesto que hacerlo no es un acto de humillación sino de humildad. Si queremos que acepten un criterio que sabemos que es correcto es necesario aceptar el grado de verdad en las opiniones o afirmaciones del otro.

Es muy frecuente observar políticos afirmando que la gestión del tal o cual mandatario es desastrosa e inservible. Ellos rara vez dirán si alguna gestión fue productiva o adecuada en cierto grado. Pues lo mismo dirán de ellos cuando estén en el poder puesto que no fueron humildes para reconocer los aciertos de su antecesor. Lo que das se devuelve.

A mí me basta con saber que estoy en lo correcto cuando realmente lo estoy. No tengo porque imponerme sobre otro ser para reafirmar mi punto de vista pero debo también reconocer con humildad cuando no estoy en lo correcto.

Karma


El Karma es un termino que nos ha llegado desde varias sistemas de creencias o religiones orientales el cual se interpreta como una ley cósmica de retribución, o de causa y efecto que establece que a pesar de ser libres de elegir por hacer el “bien” o el “mal” debemos hacernos responsables por las consecuencias de nuestras acciones. El karma está en contraposición con las doctrinas abrahámicas (judaísmo, cristianismo e islamismo); lo más parecido en el cristianismo es el concepto teológico de retribución.

Critico severamente la postura del iglesia católica que les promete el infierno a los “pecadores”, es decir, aquellos que obran desde el “mal” y el cielo a aquellos que obran desde el “bien”. Lo hago porque como persona existencialista que soy trato de encontrar una justificación a aquello que todos los seres humanos calificamos desde una postura ignorante como malo. Me he dado cuenta de que aquello que llamamos “el mal” si tiene un propósito y es algo ya conocido por muchas doctrinas de conocimiento.

El propósito de lo que llamamos “el mal” es enseñarnos a apreciar justamente “el bien” por contraste. Por ejemplo no apreciamos verdaderamente el amor sino cuando estamos desprovistos de este y deprimidos. Aquel que ha estado preso valorara mas apropiadamente la libertad que alguien que no. Aquel que ha conocido la turbulencia de la ira apreciara más justamente la paz. Este es todo el chiste del propósito de aquello que llamamos “el mal”.

Obviamente la gran mayoría queremos llevar vidas armónicas, fructíferas y felices pero pareciera que propia vida se encargara de llevarnos a situaciones en las que no siempre podemos obrar desde el bien con el objetivo de enseñarnos estas lecciones.

Obviamente que quien está atravesando las consecuencias de sus acciones negativas se sentirá mal y muchas veces experimentará incertidumbre del no saber el porqué está teniendo estas vivencias pero, desde la perspectiva de quien ya ha atravesado por su karma encontrara esas vivencias como aleccionantes y necesarias para su crecimiento personal.

Disculparse


Aquel que comete un perjuicio en contra de alguien tiene dos alternativas las cuales son disculparse o no hacerlo. El ego humano puede tener la falsa idea de que disculparse es humillarse. No podría entonces estar más equivocado puesto que disculparse es un acto de humildad y de inteligencia emocional.

Me he dado cuenta a través de mi propia experiencia que la forma más efectiva de disculparse y obtener efectivamente el perdón es explicar a quien perjudique cuales fueron mis motivos y los sentimientos que intervinieron en el momento en que se efectuó aquel perjuicio. Hay que expresar nuestro arrepentimiento. Una disculpa sentida y sincera es capaz de transmutar al instante todo el rencor en el corazón del agraviado. Cuando no se logra el perdón no es muchas veces debido a la carencia de arrepentimiento sino debido a barreras comunicacionales. En este sentido el buen uso del lenguaje y el encontrar y utilizar las palabras más correctas para expresar lo que se quiere dar a entender es esencial si se quiere lograr esta meta.

Debemos pedir perdón aunque pensemos que no vayamos a conseguirlo ya que el simple hecho de disculparse ya es acto de liberación.

Manejo de la ira


Recientemente vi la película ‘Locos de ira’ la cual me ilustro mucho sobre el problema de la ira en el ser humano. En la película se comenta que existen dos formas de ira: la ira explosiva y la ira implosiva. La ira explosiva ocurre en la persona que no tiene frenos internos que detengan la expresión de su malestar en forma agresiva hacia los demás. Por otro lado la persona que experimenta ira implosiva contiene cualquier expresión de enojo o malestar a los demás. Este ultimo tipo de ira la vemos por ejemplo en madres que soportan los abusos y maltratos de sus hijos o personas que soportan infidelidades o maltratos de sus parejas. La ira explosiva es menos común y la observamos por ejemplo en personas que, en situaciones estresantes, explotan expresándose con agresividad o de manera ruda y grosera ante los demás.

Es un hecho el que todas aquellas personas que soportan abusos o maltratos de los demás terminaran por mostrar la ira de manera explosiva a veces con personas que no tienen que ver directamente. Lo mejor en este caso es tratar de expresar tu ira de manera controlada, es decir, demostrar tu ira sin llegar a extremos agresivos los cuales puedas lamentar.

Este es la moraleja de la película expresada en una escena en donde el psicólogo tratante obliga a su paciente a confrontar de uno de un individuo que lo molestaba constantemente en sus días de primaria. Esta es una escena bastante graciosa por cierto.

Creo es lo correcto mostrar ira explosiva de manera controlada, no solo por el hecho de no guardas dentro de ti el rencor o la herida emocional de esa vivencia negativa si no que te haces respetar por los demás y detienes el abuso hacia ti.

Victimas o Culpables


Muchas veces nos encontramos haciendo responsables o culpando a eventos y personas de nuestra mala suerte, de nuestro infortunio y desgracia con expresiones como “por culpa del mal tiempo llegue tarde” o “por culpa de mis padres yo soy inseguro”, “mi pareja es responsable de mi tristeza” etc. No nos damos cuenta que le estamos confiriendo el poder con nuestras pensamientos y palabras a esas cosas sobre nuestro vida y destino. Si tuvimos esas experiencias desagradables con el clima, con nuestros padres o con la pareja es porque nos las merecíamos por ley de karma, porque en el pasado hicimos daño a alguien de forma similar.

Debemos entender que somos responsables por nuestras experiencias dejar y parar de darle poder con la palabra a eventos y personas sobre nosotros. Debemos asumir el mando de nuestra vida y decretar “Yo soy señor y dueño de mi vida y de mis asuntos”, “Yo soy Dios en mi vida”. Debemos decretar “Yo me hago responsable por mis pensamientos, acciones y palabras pasadas y presentes” para poder recuperar el control total de nuestras vidas. Debemos reconocer el poder que reside en nosotros.

A veces me he dado cuenta que yo hago lo mismo. Por ejemplo le atribuyo a los medicamentos y pastillas el estado de mi cuerpo con expresiones como por ejemplo “esta pastilla no me deja bajar de peso”. Tengo que hacerme responsable por el estado de mi salud y si estoy gordo es debido a una decisión consciente o inconsciente; es debido a un modelo mental y emocional que me creo ese estado físico. Nada tiene poder sobre mí a menos que yo le confiera ese poder con mi atención.

Desde la perspectiva budista cada quien es responsable por su propia experiencia y tu poder como ser humano radica en que haces a partir de esas vivencias ya sea que las califiques de malas o de buenas. Cada quien opta por aprender lecciones de ellas o ubicarse como víctima.

Crisis en Venezuela


Es publico la situación que estamos atravesando los venezolanos en nuestro país. Las sanciones impuestas por el gobierno del presidente Trump han debilitado nuestra economía y la inflación galopante devalúa nuestra moneda y reduce nuestro poder adquisitivo.

Como venezolanos tenemos varias formas de responder ante esta coyuntura. Podemos ser indiferentes y tratar de llevar la vida lo mejor que podamos. Podemos apegarnos al proceso dada nuestra simpatía por los ideales del gobierno actual. Podemos adversar al proceso desde dos maneras: adversarlo desde el odio desde donde, debido a nuestro rechazo ya sea de la ideología o a la manera de gobernar de nuestros dirigentes, podemos intentar derrocar el gobierno actual o sabotearlo.

Finalmente, podemos adversar desde el amor, debido a sentimientos, por ejemplo de amor por la patria, podemos intentar de buscar propuestas pacifistas como el dialogo para poder dirimir nuestros asuntos internos y ayudar al país.

Yo no juzgo la postura como cada uno de los venezolanos reacciona ante esta situación, pero personalmente abogo por esta última alternativa y hago un llamado a esos líderes que no simpatizan con este gobierno o desaprueban su gestión a que adversen desde sentimientos altruistas y busquen el dialogo como manera de resolver la crisis venezolana. Creo lo suficiente en esta alternativa ya que se ha visto la disposición de este gobierno al dialogo. Gracias por leer.

Empatía


La empatía es la capacidad cognitiva de percibir lo que otra persona puede sentir. Es la capacidad emocional de suponer lo que otra persona está experimentando en determinada situación la cual puede incluirte, por lo tanto, esto implica que la empatía también se aplica a la capacidad de intuir que conceptos o ideas tienen ese sujeto acerca de ti. Coloquialmente hablando es la capacidad de “ponerte en los zapatos de esa persona”, tratar de entender las razones de su actitud, su accionar y su forma de actuar.

Para mí, la incapacidad de empatía entre dos o más personas o grupos de personas es la causante de que sus diferencias puedan convertirse en conflictos, pugnas, enfrentamientos, violencia y hasta guerras.

Creo que la capacidad de ser empático es una de las grandes cualidades de inteligencia emocional. Por ejemplo, aquel que se aísla o se deprime pero logra ver mas allá de su propio conflicto emocional puede percibir las consecuencias y efectos que puede tener o está teniendo su actitud solitaria, poco afectiva y hasta violenta en su entorno familiar o social. Se dará cuenta entonces que él está dando tristeza y infelicidad a esos seres que lo rodean, los cuales sufren al no entender las razones de su actitud y, por tanto, intentara probablemente buscar la comunicación como forma de desahogarse y intentar obtener comprensión y afecto que solvente su depresión.

Etapas de la individuación

  Según una teoría del famoso psicólogo suizo Carl Jung todos los seres humanos poseemos una área en nuestra psique a la que el denomino “ ...